Noviembre: mes de la mayordomía

Noviembre: mes de la mayordomía

En este mes de la Mayordomía, compartimos un artículo de la Iglesia Evangélica Metodista Argentina:

La Mayordomía en la Liturgia

Lo que hoy llamamos con grandes titulares, “mayordomía cristiana”, fue para Jesús una preocupación básica para el camino del discípulo, al grado de que formuló la máxima de Fe, que toca todos los ámbito: lo personal, político, social y económico: “Den a César lo que es del Cesar, (lo suyo) y a Dios lo que es de Dios, (lo suyo)”. (Mr 12.17; Mt 22.21). Y de Dios es todo, ya que es su creador.

Jesús nos da herramientas conceptuales y éticas para el crecimiento espiritual del creyente, a los fines de poder mantenerse fiel a los principios de su mensaje central sobre el Reinado de Dios y su Justicia, en todas las áreas de la vida humana. Que es lo que tenemos presente como universo, cuando participamos de la liturgia en el culto.

Parte de los momentos que vivimos en la celebración del culto es reflexionar, sobre la voluntad de Dios y sobre nuestras prioridades y decisiones a la luz de la palabra de Dios. Entonces, podemos preguntarnos:

¿Estoy bien seguro/a de que mis prioridades y decisiones cotidianas están de acuerdo con la voluntad de Dios para mi vida, la vida de mis semejantes y la creación toda?

Jesús nos trajo la salvación en forma gratuita para hacernos justicia, y la justicia es la reconciliación con Dios y con nuestros prójimos en una relación de amor. Ya lo dice San Pablo, “… la Justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en Él. Por cuanto todos pecaron y están alejados de la gloria de Dios. Pero en Cristo somos redimidos y por la sola fe reconciliados con Dios”. Dios nos hizo justicia mediante la vida, muerte y resurrección de Jesucristo. Solo nos pide creer, Fe en Jesucristo y vivir el amor como Él lo vivió.

La Biblia habla de la vida, del mundo, de la humanidad, decíamos que pone de manifiesto cuatro valores que la mayordomía siempre debe tener presente: Gracia, justicia, generosidad y amor. (Ver San Mateo 20: 1-16)

El Reino de Dios que ya está en medio nuestro a través del mensaje central de Jesucristo resucitado, implica un desafío permanente a todos las decisiones que tomamos en todos los órdenes: en nuestra fe, en la relación con nuestros semejantes, y en el cuidado de la creación, para superar las asimetrías y contradicciones que viven los pueblos.

Jesús nos ofrece una justicia diferente a la humana, ya que siempre tiene presente la defensa de la vida, y en ésta, a los débiles, sin voz, a los excluidos, pobres, huérfanos, viudas, extranjeros, a todos los crucificados que son parte del pueblo. (Salmo 82, citado por Jesús).

En tal sentido si entendemos la liturgia como el servicio a Dios y al prójimo, cuando realizamos el ministerio de la mayordomía, no solo nos referimos al tema del dinero, sino más bien a todo lo que tiene que ver con decisiones que hacen a la defensa y preservación de la vida.

 

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