El Estandarte Evangélico – julio 2016 – Diversidad y Pluralidad

El Estandarte Evangélico – julio 2016 – Diversidad y Pluralidad

Diversidad y Metodismo

Es una alegría volver a compartir con ustedes una entrega de El Estandarte Evangélico. En esta oportunidad, abordaremos el tema “diversidad”. Una definición posible de “diversidad” es abundancia de cosas diferentes.

Una de las primeras veces en las que podemos ver que abundan cosas diferentes en el texto bíblico, se da en el pasaje que relata la construcción de la torre de Babel (Hechos 11). Dios ve la intención de la gente y decide confundir sus lenguas imposibilitando su comunicación (Gén 11:7). El pasaje también afirma que luego de esto, Dios los esparce obre la faz de la tierra (Gén 11:9). Este relato tan antiguo se ha utilizado a lo largo de los años para explicar el surgimiento de los distintos idiomas y pueblos. Una interpretación muy difundida sobre este pasaje, apunta a la verdadera intención de estas personas al construir una ciudad con una torre: poder dominar a las pequeñas poblaciones vecinas.

Otro pasaje donde encontramos diversidad –que incluso, se suele relacionar con el anterior- es el relato de Pentecostés (Hechos 2). Allí, el grupo de discípulos de Jesús recibe el Espíritu Santo y esto hace que comiencen a hablar en otros idiomas (Hch 2:4). En este caso, la manifestación del poder de Dios en ellos, posibilita que den testimonio de “las maravillas de Dios” a todas las personas que han venido a Jerusalén de los distintos lugares del mundo conocido. Aquí, la interpretación es que la Buena Noticia de Jesús –que nunca puede oprimir, sino liberar- debe llegar a todas las personas del mundo.

Quienes estudian un idioma extranjero rápidamente descubren que no sólo estudian un idioma sino toda una cultura, con sus costumbres, su historia, su comprensión del mundo, sus valores, etc. Por esto es importante entender, que cada vez que queremos tomar contacto con algo diferente debemos conocerlo, como al estudiar otro idioma. O cada vez que queremos relacionarnos con personas diferentes, tenemos que hacer el ejercicio empático de ponernos en el lugar del otro, de la otra. De saber por qué piensa de esa manera, por qué vive de esa manera, cuáles son sus valores, cuál es su historia. Recién después de haber hecho todo este ejercicio de conocimiento y empatía, puedo dialogar, construir, buscar ser de bendición.

En este sentido, nos proponemos en esta nueva entrega de El Estandarte Evangélico, abordar los distintos escenarios en los que nuestra Iglesia Metodista se relaciona con lo diverso, es decir, con aquellos y aquellas que son diferentes a nosotros y nosotras. Buscamos, de esta manera, animar experiencias de bendición –como Pentecostés- y dejar de lado experiencias opresivas, como Babel.

Por el Equipo de El Estandarte Evangélico
P. Maximiliano A. Heusser

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