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Yo pondré en ustedes mi aliento de vida

29 marzo - 11:00 a 13:00

En comunidad desde casa Argentina

Yo pondré en ustedes mi aliento de vida


Así lo dice el Señor (Ezequiel 37:1-14), y en Él confiamos. Las circunstancias nuevamente nos encuentran celebrando a la distancia. Continuemos la linda comunión que tenemos en estos días, compartiendo oraciones, testimonios y compañía. Y si te sumás ahora, ¡bienvenido/a a la rueda! Vos también sos muy importante.


Invoquemos juntos Su presencia: «Señor, nos reunimos hoy en tu nombre, en un mismo sentir, en un mismo cantar, en una misma oración; y desde allí donde estemos, tenemos la plena certeza de que tu también estás con nosotros. Sea tu presencia, Señor, en medio de tu Pueblo.»


Momento de gratitud

Allí donde estés, animate a escribir los motivos para agradecer al Señor que viviste esta semana  ¿Te animás a pegarlas en la heladera? ¿Te animás a compartirlo con quien hables en los próximos días?


Lectura del Evangelio

Texto: Juan 11:1-16, 45-50



Predicación

Las pandemias como la muerte individual, es algo que podemos avalar ¿Será así?



El Talmud, libro de re interpretación rabínico de la Torah (la ley o sea, el pentateuco) dice que, “una vida sola, vale por toda la humanidad”, de allí que cada vida que Dios crea, es única e irrepetible como tal. Pero lo cierto es que, si frases como estas existen, es porque también existen de las otras. De las que avalan y justifican la muerte de otros en una especie de corolario de: “los fines justifican los medios[1]

 

Tiempo de cuaresma, en medio de la pandemia del coranvirus es un momento donde los paradigmas que manejamos a diario, se vuelven a reinterpretar y quedan bajo la lupa. Porque la cruz de Cristo y su calvario, su muerte en favor de todas y todos, está cerca y se hace más presente en estos días.

 

Ex professo estoy obviando la parte del amigo de Jesús, lázaro que es resucitado por su poder porque esa historia, como otras donde la vida dada por Dios vence a toda muerte, necesita ser armada o reinterpretada a diario desde lo que nos pasa. Desde lo que vivis en estos días de encierro y temor, como los discípulos que por medio a los judíos se encierran y el mismo Resucitado se les aparece en medio de ellos ofreciendo y dando su paz. (lee atentamente Juan 20 para esto).

 

Sino, lo que nos puede pasar al negarnos conscientemente al ejercicio de re-descubrir lo que la Resurrección significa para cada uno de nosotros y  nosotras y la pregunta clave del Señor a Marta: “¿crees esto?”, por más veces que vayamos a la iglesia en nuestra vida, termine siendo un ejercicio sin sentido que obra más por hábito que por convicción.

 

De todos modos, veamos  el drama de la escena que pinta Juan en el Evangelio y qué datos debemos tener en cuenta para mantener nuestra fe con luz y brillo.

 

Betania, muy cerquita de Jerusalén (a 15 estadios, algo así como 3Kms.) indica la proximidad de la cruz y lo que vendría. Una muerte de un amigo y una decisión estratégica para tomar: ¿ir allí inmediatamente o esperar?, ¿esperar qué cosa? Nos preguntamos.

 

Jesús espera en los tiempos de Dios y da una respuesta similar a la del ciego de nacimiento: “para que se manifiesta la Gloria de Dios” (cf. Jn. 9.3). Si la muerte de un ser querido es la manifestación más clara de nuestra incapacidad de controlar o “dominar” estos eventos, la espera en Dios y sus tiempos es la muestra clara también que ni siquiera estos eventos dolorosos escapan a Su amor en tu vida.

 

  • La Fe te enseña a esperar, aún en medio del dolor y la angustia, en Dios. Como dice el Salmista: “en tu mano están mis tiempos” (Salmo 31.5). Nunca te dejes arrebatar por tus propios tiempos, permitile al Señor la oportunidad que te muestre su voluntad a lo largo de tu vida y vaya obrando.

De todos modos, el reproche aparece una y otra vez: “si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto” – dicen Marta y María en distintos momentos del capítulo 11. “Si yo hubiese hecho tal o cual otra cosa, esto no hubiese pasado” ¿o acaso nunca nos hicimos esta pregunta frente al dolor de lo inevitable?

 

  • La fe te enseña a confiar, más allá de tus dones y talentos personales, la fe tiene un aspecto pedagógico claro: confía en la soberanía de Dios sobre lo que va pasando y vas a ver los cambios que se producen. No siempre el hecho de que, “vos lo hagas” es un sinónimo de que las cosas resulten tal como las pensás o planificas.

 

No todo lo malo que pasa es para maldición de tu vida o, para que algún designio inexplicable de las estrellas se ponga en tu contra. Aún de la muerte de Lázaro, sus discípulos tenían que aprender cosas. Aún con ese dolor a cuestas, uno crece y madura en su vida datos que, de otro modo, nunca aprenderíamos. La muerte, en manos de Dios, es liberadora en muchos sentidos. Si, aunque cueste entenderlo así, la muerte en pacientes con alto sufrimiento físico y mental, los libra justamente, como aprendí con la muerte de mi madre hace poco, de todo ese sufrimiento.

 

  • La Fe te enseña a valorar cada evento (bueno o malo) de tu vida, y te enseña a crecer con ellos. Aunque en el momento no entiendas bien para qué o por qué, muchas veces te pasará como a Tomás: “Vamos también nosotros, para morir con El”.

En la fe, se obedece creyendo, y creyendo se obedece, aunque no seas consciente en todo momento de la magnitud de lo que estás haciendo. Al decir del gran teólogo alemán Dietrich Bonhoeffer: “solo cree el que obedece, solo obedece el que cree”.

 

  • Por último, la fe siempre contrapone a fieles y detractores de esa fe. Ahi podemos descubrir en el relato de Juan que, o bien hay respuestas como las de Tomás, o bien hay respuestas como las de Caifás en donde, lo importante es no perder lo “ganado” y obtenido con tanto esfuerzo y sacrificio (esta es la visión de quiénes privilegiaban y privilegian aún la ley por sobre la Gracia, la ley por sobre la misericordia, donde todo es un mérito a nuestro esfuerzo y saber y esto es algo, que no estaban ni están dispuestos a perder en ningún momento. O sea, sus privilegios adquiridos)

En ese razonamiento,  lo importante sigue siendo justificar nuestra propia vida aún a expensas de la muerte de otros u otras, o bien de otros proyectos donde Dios te invita a participar constantemente.

 

La pregunta repetida por siglos desde la encarnación de Dios en nuestra vida es ineludible: “Yo soy la resurrección y la vida, y al que cree en mí, aunque este muerto vivirá, ¿crees esto?

La pregunta para este domingo previo a la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén vuelve con fuerza para entender las otras preguntas:

  • ¿Hasta dónde estás dispuesto a justificar y avalar con tus pensamientos y obras la muerte que el Evangelio niega con fuerza?
  • ¿Hasta qué punto estamos dispuestos a justificar y avalar la marginalidad de otros, la pobreza de millones que viven en la indigencia absoluta, o de los que simplemente siguen solos y solas en este mundo?

 

La pregunta de Jesús a Marta, ¿Crees esto? Es algo que tendremos que hacernos a diario para poder vivir una fe gozosa que está dispuesta a asumir los costos del discipulado con esperanza y con la seguridad cierta de que Dios mismo, venció la muerte para darnos una vida eterna. Y los dejo con esta visión profética de la cruz y su victoria en el Sursum Corda escrito por el obispo de la iglesia metodista Argentina hace varias décadas ya, que expresa con premura y firmeza, el rol de la iglesia en el tiempo, el rol de los y las creyentes en todos estos siglos.

[1] Frase clásica de discusión en una obra también clásica como lo es “El príncipe” de Maquiavelo.


Y claro…. les cantamos el cumple a todos nuestros hermanos y hermanas que cumplieron años durante este mes de marzo Gracias Moni y Juan

Texto: Juan 11:1-16, 45-50

Predica: Pastor Leonardo D. Félix

Iglesia Metodista de Almagro (Buenos Aires).

Domingo 29 de marzo de 2020. 5to de cuaresma.


Detalles

Fecha:
29 marzo
Hora:
11:00 a 13:00
Categoría del Evento:
Etiquetas del Evento:
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En comunidad desde casa Argentina