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Vivir una nueva soberanía

20 noviembre, 2016 - 11:00 a 13:00

Almagro Av. Rivadavia 4050
Capital Federal, Argentina

Predicación Iglesia Metodista Central de Buenos Aires. Domingo 20 de noviembre de 20016.
Reinado de Cristo.

 

 

Textos: Lucas 23.33-43 y Col. 1.20

Si bien nos puede resultar curiosa una lectura del Evangelio de Lucas en este tramo de la historia, a “esta altura del año” donde estamos armando el arbolito y pensando en las comidas navideñas, historia que parece más de Pascua que otra cosa, la misma tiene también su propia explicación y sentido.

El calendario litúrgico cristiano concede por así decirlo, una pausa final antes de la espera de adviento y luego del tiempo de la iglesia (todos estos 26 domingos que hemos pasado después de Pentecostés). Una pausa necesaria – ¿para qué? – preguntarán uds. Para reafirmar aquello que comenzamos a caminar juntos en la historia desde hace más de 20 siglos: no son las señales de este mundo y las que nosotros producimos las que advierten de la llegada de un nuevo tiempo; es Dios mismo quien produce señal de nuevo tiempo porque sólo él tiene el poder para generar este cambio y otros.

Verdad de Perogrullo dirán algunos, dato elemental dirán otros sentados hoy aquí. Si, es cierto que el dato es elemental pero es justamente este dato y no otro, el que se confronta a diario con otro tipo de realidad, otro tipo de vivencias donde cualquiera puede “detentar” poder en cualquier momento. Porque hablar de reinado de “Cristo” es inevitablemente hablar de gobernante y súbditos, de soberano y siervos y no cualquiera, se los puedo asegurar, está dispuesto a aceptar este dato así como así.

Muchos textos de especialistas en el tema, dirán que el nacimiento en el pesebre es un dato humillante a la realeza de Jesús. Lo cierto es que la Cruz en sí misma y todo su entorno son la “deshonra personificada” de ese tiempo.

Es la cruz, para el tiempo imperial romano en donde le toca vivir a Jesús, el último paso de degradación pública y social que se le daba a alguien considerado enemigo del imperio.
La sola acusación de “criminal” y “sedicioso” que implicaba la condena no bastaba, era necesario legitimarla desde un hecho público que mostrase quién ostentaba las decisiones últimas sobre la vida de otros.

De aquí que, sobre la escena de la cruz que Lucas construye, no todos intervienen del mismo modo. Veamos los actores que aparecen en el texto y descubramos este dato.

  • El pueblo es protagonista pero, solo mirando (v.35).
  • Los gobernantes (judíos ellos) se burlan y dicen (con profunda ironía), que se salve a sí mismo si a otros pudo salvar. Si es el Cristo, el elegido de Dios.
  • Los soldados (paganos ellos) se burlan también y dicen algo parecido, si este es el Rey de los judíos que se salve a si mismo.
  • Los carteles también hablan por sí mismo: escrito en Latín (lengua del imperio), Griego (lengua de la cultura) y en Hebreo (lengua de la religión), su veredicto final: ESTE ES EL REY DE LOS JUDÍOS.
  • Uno de los criminales también se burla y lo insulta, Si sos el Cristo, sálvate y sálvanos.

Son los poderes de este mundo los que entran en conflicto en la escena más álgida de todo el ministerio de Jesús. El evangelio hace finalmente un “paralelismo” fuerte entre las tentaciones en el desierto (Lucas 4) y este pasaje.

Tal como Satanás reclamaba; “si eres el Hijo de Dios…”, esta vez, lo mismo se manifiesta en boca del poder terrenal (poder sobre el cual Satanás es príncipe, dirá el mismo Lucas en el evangelio), invitando a un “bajarse de la cruz”. Un NO asumir la situación planteada y asumir en todo caso, que el poder entendido desde acá abajo (desde la humanidad) no acepta derrotas ni pérdidas de ningún tipo. El poder solo se concibe a sí mismo desde el triunfo, desde la victoria.

Por esto mismo, la carta a los colosenses (ver 1.20) hace una llamada tan fuerte de atención, no solo desde lo teológico, sino también desde nuestra propia experiencia de poder y control en la vida: Paz mediante la sangre de su cruz, paz como entrega generosa aún a costa de la propia vida pero nunca sobre la vida de otros u otras.

Poder aceptar un nuevo tiempo que viene es en definitiva, algo más complejo y profundo que hacer participar a los chicos de un lindo taller de navidad o que todos cantemos “Gozo del mundo” – tradicional himno navideño si los habrá de Watson.

La aceptación de la navidad es inevitablemente la aceptación de la cruz; uno sin el otro, carecen de sentido.

En el proyecto de Dios, Su poder solo tiene sentido asumiendo de antemano que hemos vivido sin ese verdadero poder restaurador y sanador y que en todo caso, el poder que hemos usado estos siglos como humanidad más que construir nuevos espacios, ha servido de destrucción y muerte para muchos de nuestros hermanos y hermanas. Asumir la debilidad y la impotencia de nuestros actos y pensamientos es justamente, asumir que hay otro que Si puede, y que además gobierna por sobre nosotros. Esta es la postura finalmente del otro condenado que acepta su castigo y reconoce la inocencia del Cordero de Dios a su lado y le pide que en Su poder, se acuerde de él.

Hoy, en el calendario litúrgico cristiano, Cristo vuelve a ser proclamado Rey sobre todos y todo. La fecha, como toda fecha litúrgica es ritual, la vivencia de la Soberanía de Cristo por sobre tu vida, eso es algo que estás llamado a descubrir en tu fe. Amén.

P. Leonardo D. Félix
Noviembre de 2016, Buenos Aires.

Detalles

Fecha:
20 noviembre, 2016
Hora:
11:00 a 13:00
Categoría del Evento:
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Lugar

Almagro Av. Rivadavia 4050
Capital Federal, Argentina
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Teléfono: (011) 4981-4290