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Uvas, monedas y algo más…

29 abril, 2018 - 11:00 a 13:00

Almagro Av. Rivadavia 4050
Capital Federal, Argentina

Hemos visto que, tanto en el Evangelio como en el libro de Hechos, se repite un mismo factor en el crecimiento de la iglesia. La confianza mutua y la unión de sus partes. Para entender esta alegoría que Jesús hace de la vid hay que recordar cuáles fueron los procesos de este pueblo tan castigado en la historia.

La vid no es poca cosa ni un dato menor para ellos; por así decirlo, es uno de sus productos nacionales.

Tratemos de recordar a nuestras monedas de uso corriente, ¿qué imagen vemos? ¿Qué cosas nos recuerdan?


Durante la época de ocupación griega la vid fue tan importante para ellos que hasta era parte de las monedas que acuñaban. Gran parte de la historia de este pueblo pasaba a partir de los que ellos habían producido a lo largo de la vida. Si nosotros tuviésemos que diseñar nuestra propia moneda hoy día, ¿qué cosas estarían presentes en ese cuño? (¿tu familia, tus logros, tu Dios?)

La comparación no es casual ya que en tiempos anteriores, muchos profetas habían comparado a su pueblo con una vid. Es claro también que Juan busca que sus destinatarios vuelvan a sentirse identificados con esa imagen tan añorada en boca de Jesús. Claro está también que debe haber habido sensaciones de rechazo para Jesús mismos y para los lectores del evangelio. Después de todo, aún para ellos como pueblo elegido por Dios, cabía la cierta posibilidad de ser arrancados de la misma, de no ser parte ya de ese linaje tan cuidadosamente seleccionado.

Quizás el escándalo para los que escuchaban a Jesús, se parezca un poco a nuestra consternación actual de darnos cuenta, finalmente, que el universo no empieza ni termina en nosotros mismos. En este planteo tan elemental, radica la fuerza más genuina del evangelio: Todo lo creado es de El y para El (como diría el apóstol Pablo en Romanos).


En palabras de Lucas cuando escribe el libro de los Hechos esto no escapa en su visión siempre universal de la salvación. Si la misión de Pablo tiene éxito en Jerusalén es porque hay alguien que da testimonio de su encuentro con Jesús, Bernabé. La vida de Pablo ya convertido, tuvo credibilidad porque otros justamente, podían mostrar confianza en su unión real con el Cristo Resucitado.

Para el pueblo de Israel la sensación de ser parte de un mismo tronco más que ayudarlos a crecer, les sirvió para empobrecerse a ellos mismos, desde una visión etnocéntrica en la cual el que no era judío no podía pertenecer bajo ningún concepto a tal linaje y quedaba excomulgado del “círculo” propuesto. En ese caso en particular, no había nada nuevo para pactar, nada nuevo sobre lo cual “juramentar” el amor ofrecido. O se era parte o no, así de simple, como si la mera portación de “apellido o rostro” sirviese para dejar en claro a qué se pertenecía por derecho heredado.

La crítica profética de otros tiempos toma cuerpo finalmente, cuando Jesús les dice que todas las bondades y virtudes de “ellos” tienen sentido en la medida que estén en real unión y comunión con El.

En su testimonio de fe, Pablo repetirá esta experiencia una y mil veces. Una salvación posible solo desde una intimidad compartida con el Dios de la vida encarnado en Cristo. Una intimidad que ratifica la obediencia y sumisión a aquel que es el labrador de la viña. Una labranza en beneficio de un crecimiento asegurado, una maduración sostenida y una abundancia de los dones recibidos, no ya para propio provecho sino para una vida al servicio de los que más los necesitaban.

Nuestra vida de fe cotidiana se basa en la confianza de que, otros ayudarán en nuestro crecimiento como así también, nosotros haremos del mismo modo. Ergo, esto es algo que debe ser pactado, y renovado a lo largo del tiempo.

Por eso en esta unión tan compleja y enriquecedora que nos plantea Jesús los unos con los otros, la única forma de asumirla en plenitud es sabiendo y siendo conscientes que, nuestras tradiciones (por mejores que nos parezcan), nuestras raíces familiares (por más firmes que las veamos), y aún nuestros propios proyectos (por más estimados que los tengamos) no son las que aseguran esa intimidad con Dios. Cristo mismo, de donde sale la vida plena y abundante para aquellos que la aceptan, es la garantía de una vida cambiada y “productiva”, como sinónimo de servicio, de vida entregada y asumida en manos de Dios.


Volviendo a la imagen del principio, que el Señor nos ayude a ver su marca (cuño) fuerte que nos quiere imprimir en el día a día, en cada proyecto, en cada sueño labrado. Amén.

Audio de la prédica

Próximamente

Texto: Juan 15.1-9

Predica: Pastor Leonardo Daniel Félix

Iglesia Metodista de Almagro (Buenos Aires).

Domingo 29 de abril de 2018

Orden de culto

Momento de los niños

Próximamente

Detalles

Fecha:
29 abril, 2018
Hora:
11:00 a 13:00
Categoría del Evento:
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Lugar

Almagro Av. Rivadavia 4050
Capital Federal, Argentina
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Teléfono: (011) 4981-4290