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Leonardo Félix

Usted, ¿es creyente?

5 enero - 11:00 a 13:00

Almagro Av. Rivadavia 4050
Capital Federal, Argentina

Tiempo atrás, hablando con un miembro de nuestras iglesias él me contó lo que le pasó en su trabajo habitual. Un trabajo tan habitual como el que hacemos a diario. En su caso en particular el es jefe de personal en una empresa constructora. Luego de hablar con uno de los empleados de la firma el mismo le preguntó: “¿Ud. es creyente verdad?¿por qué?”, fue su contra pregunta inmediata.

El hecho de citar en este testimonio su trabajo habitual es porque, hay lugares donde parecería más fácil que otros, o donde al menos las condiciones parecerían ser menos adversas que otras para dar testimonio. Estas situaciones las hemos ido charlando a través de las reuniones que fuimos teniendo cada jueves con algunos hermanos y hermanas aquí presentes, y en otros momentos, mientras tratábamos de descubrir como nuestra oración y acción se vuelve testimonio para otras personas. Si tuviésemos que pensar seriamente en esta afirmación (lugares más fáciles que otros para dar testimonio de Jesús…) nos daríamos cuenta que no es así en realidad. No hay lugar ni más fácil ni más difícil que otros para anunciar.

Así como el Evangelio de Marcos decide empezar la historia con el inicio del ministerio público de Jesús y Mateo y Lucas con el nacimiento del niño, en el caso de Juan y su Evangelio el mismo, comienza al igual que el Génesis, “En el principio…”. Juan en su evangelio nos remite a un tiempo más allá de cualquier idea que nos podamos hacer, “…allá en un principio lejano, comienza esta historia” podríamos decir.

En nuestras imágenes tan disociadas de la realidad, muchas veces suponemos que el mensaje de Dios sólo se inicia a transmitir con Cristo. Por eso en el evangelio se encarga bien de aclarar este punto. Si Jesús era el verbo y el verbo siempre estuvo con Dios, entonces Dios fue siempre Cristo. Y no hay otra posibilidad de verlo que no sea a través de esta óptica, una óptica donde Cristo anuncia la redención desde siempre.     Porque este Evangelio, fiel a un estilo ordenado y sistemático, va a terminar como empezó; comienza hablando de la vida (vers.4: “en el estaba la vida…”) y terminará hablando de la vida (20.31: “…para que crean y en él tengan vida”.).

Por eso es que, cuando nos planteamos las condiciones en que Juan el bautista da testimonio de lo que se viene, como si fuese un gran dedo que señala el camino al cual hay que mirar y referir nuestra vista y vida, uno diría estratégicamente que lleva todas las de perder. Porque inevitablemente asociamos testimonio personal con elementos que nos condicionan, por ejemplo el cómo se viste uno, el cómo se mira, el cómo se camina, el cómo se habla. Así y todo, su mensaje no fracasa y por el contrario, son muchos los que acuden a escucharlo y recibir este bautismo para bendición de sus vidas.

Durante unos cuántos años, mientras estuvimos en la región patagónica trabajando, escuchábamos decir a nuestros hermanos metodistas en Bahía Blanca (y nosotros como pastores repetíamos como si fuese un hecho inobjetable): “Esta ciudad es muy dura para predicar el Evangelio…”.

Hasta que un hermano[1] nos hizo ver la precariedad de este argumento diciendo: “no hay ciudades más o menos duras para el mensaje; pero si existe más o menos dedicación para el anuncio”.

Volviendo entonces al evangelio de hoy y su mensaje, uno no puede dejar de destacar su prolijo orden en el relato y cómo vive el autor (Juan) el orden que Dios mismo da a Su propia creación. Cuando Dios ve como era todo en el universo, todo era un caos, y El le dio forma, le dio un “orden” (en griego diríamos Kosmos).

De la misma manera sucede con la irrupción de Jesús en este mundo. En un mundo rodeado de sombras, Cristo es la luz que Juan anuncia, en un mundo lleno de caos, Cristo es el cosmos de tu realidad presente, en un mundo donde todos centran su propia existencia hablando de lo que les pasa, Juan habla del Salvador.

Será por eso que a veces, los testimonios personales que hablan solamente de la persona que los realiza no tienen en realidad mucho éxito o no son demasiado escuchados. Sino, fijen su atención en lo poco que escuchamos los discursos políticos (más de los mismo, diríamos, gente que habla sobre ellos mismos), o de gente encumbrada en la moda u otros lugares. A la larga, todos rechazamos este tipo de discurso y práctica porque no logran mostrarnos un “más allá” de “nosotros mismos”.

Este es la contradicción de la cual muchas veces, no logramos salir. Queremos algo más (profundo, sincero, etc.) aunque no estamos dispuestos a renunciar a nada más. No por nada, pese a que Juan el bautista no fuese muy convincente en apariencia, si lo era de hecho. Podía anunciar no ya sus propios hechos, sino los de Cristo. La sinceridad y profundidad de Juan y su testimonio, no estaba dado en su figura, sino en aquello que era anunciado. Algo que parece tan obvio, nunca está de más recordarlo. Cuando Pablo dice que no nos predicamos a nosotros mismos[2], sino al Cristo, este es un dato que no debemos olvidar, ya que el mismo, es lo que logra transformar nuestra vida, nuestros hábitos, nuestras costumbres y nuestra idiosincrasia cotidiana.

Darnos cuenta de esto en nuestra vida es descubrir que, lo mejor que podemos decir de nosotros mismos es que, Cristo vive en cada uno. Sin importar cuán dura te parezca la situación donde tengas que dar testimonio (con hechos y palabras), o cuán adversa te parezca la gente, esto reflejamos cuando nos llamamos hijos e hijas del Dios Altísimo. Sigue siendo un gran privilegio en mi vida, la tuya y la nuestra, que en el algún momento alguien también nos pregunte: “¿Ud. es creyente?”. Amén.

 

[1] Esta enseñanza clara del Evangelio, se la debo a nuestro querido hermano Pedro Benitez, miembro de la Iglesia del Centro de Bahía Blanca y aparte de esto, un gran poeta cristiano y lector infatigable de la Palabra.
[2] 2ª Corinitios 4.7 y siguientes.

Texto: Juan 1.1-15

Predica: Pastor Leonardo D. Félix

Iglesia Metodista de Almagro (Buenos Aires).

Predicación Almagro. Domingo 5 de enero de 2020. 2º de navidad.

Detalles

Fecha:
5 enero
Hora:
11:00 a 13:00
Categoría del Evento:
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Lugar

Almagro Av. Rivadavia 4050
Capital Federal, Argentina
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Teléfono: (011) 4981-4290