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Una rutina que puede cambiar

3 marzo - 11:00 a 13:00

Almagro Av. Rivadavia 4050
Capital Federal, Argentina

Un texto en verdad bello y conmovedor y al mismo tiempo con un aire a “cosa rara” y de una aparente dificultad para la aplicación cotidiana de nuestra vida. Una vida diaria que cambia constantemente. Para mí, volviendo de un largo tiempo viendo a la familia del otro lado del mar, para otros, tomando nuevos desafíos, preparándose para las clases de los chicos y chicas que ya pronto llegan y muchos detalles más.

 

Siempre me pregunto ¿cómo habrán definido Pedro, Santiago y Juan esta experiencia tan fuerte en sus vidas? ¿Rara, confusa, gloriosa, esperada, inimaginable? Bien, lo cierto es que ellos no encuentran palabras para describir lo que les pasó en su rutina diaria de seguir al maestro. Para ellos como varones judíos, este seguimiento al maestro, era un elemento importante, pero al mismo tiempo, esto era algo que no escapaba a la rutina que ellos tenían en tanto discípulos: seguimiento, aprendizaje, maduración y fidelidad a la enseñanza.

De cierta forma podríamos decir que, antes o después de la transfiguración, Jesús sigue siendo el mismo maestro. De hecho, nada cambia en su misión hacia Jerusalén ni en su ministerio público. La pregunta que me hacía leyendo nuevamente el texto es: ¿Dónde se produce el cambio realmente y quiénes lo reciben y se hacen cargo del mismo?

 

En nuestra vida de todos los días, la mayoría de los cambios parecieran producirse siempre, en otros tiempos y de otras formas a las esperadas. Algo así como cuando suspiramos profundo y decimos: “Ojalá pase tal o cual cosa…” ojalá cambie mi economía, ojalá pueda hacer esto o lo otro, ojalá hoy me llamen, etc., etc. Estos “ojalá” son los que dan la sensación que las cosas siempre pasan de un modo distinto al que esperamos o anhelamos.

Para las personas de aquel entonces, los anhelos, las esperas y los sueños también son una parte fundamental de sus vidas. En aquellos días, la gente también vivía con ilusiones, de mejoras en sus vidas (esta expectativa mesiánica que los evangelios nos traducen constantemente del sentir de un pueblo sojuzgado y oprimido por el imperio invasor) son una muestra de lo que venimos diciendo. Es en este marco de profundos cambios anhelados y queridos que la transfiguración de Jesús irrumpe en la historia, con su propia fuerza, con la esperanza que nunca acaba y se anticipa de este modo tan particular. Y ahí vuelvo a la pregunta que me hacía antes: ¿Dónde se produce el cambio realmente y quiénes lo reciben y se hacen cargo del mismo?

Creo que la diferencia sustancial del cambio que el creyente espera en Cristo, y que se traduce inevitablemente en su vida social y particular está dada en la sucesión de pasos que este breve relato nos brinda; obediencia de los discípulos que van hacia donde se les pide que vayan, oran como se les pide que oren y reciben palabra de Jesús a la luz de los profetas de la historia como Elías y Moisés.

Decimos entonces que, todo trabajo cotidiano, para más rutinario que nos parezca, necesita de un tiempo de preparación, de meditación y de convicción. Aún los trabajos dentro de los negocios del Padre, parafraseando a Jesús, se pueden volver una rutina sin sentido si no tienen claramente establecidos la obediencia que invita al creer y ese creer que invita a la obediencia.

Desde ya que la obediencia o no a esta voluntad creadora y liberadora de Dios para con su pueblo, es una opción que uno toma. Por esto mismo debemos tener claridad en la opción hecha. Solo es posible un cambio real y profundo en tu vida si estás dispuesto a esta obediencia que te invita a subir donde Jesús te invita. Ser testigos de la transfiguración es ser parte de la promesa de salvación que Dios tiene para nosotros a través de su Hijo.

Cada día nos asomamos a la rutina de lo que hay que hacer, y cada día debemos tomar consciencia de nuestras propias elecciones en algo que, por más repetitivo que parezca, cobra sentido cuando se pone en manos de Jesús. Que tu vida diaria tenga sentido aún en aquellas cosas que te parezcan rutinarias o repetitivas. No te olvides que Dios hace nueva cada mañana para vos y te invita a esa elección necesaria para una vida plena y abundante.

Audio de la prédica

Próximamente

Texto: Evangelio de Lucas 9.28-36.

Predica: Pastor Leonardo Félix

Iglesia Metodista de Almagro (Buenos Aires).

Domingo 3 de marzo de 2019. Domingo de Transfiguración.

Orden de culto

Detalles

Fecha:
3 marzo
Hora:
11:00 a 13:00
Categoría del Evento:
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Lugar

Almagro Av. Rivadavia 4050
Capital Federal, Argentina
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Teléfono: (011) 4981-4290