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Un salto sin garantías

7 octubre, 2018 - 11:00 a 13:00

Almagro Av. Rivadavia 4050
Capital Federal, Argentina

Cierto día, como nos ocurre a todos alguna vez en la vida, fui en busca de precios bajos para comprar una cámara de fotos. Encontré una realmente a muy buen precio, muy barata. Un amigo mío viéndola después de la compra me dijo: “muy bonita… y, ¿tiene garantía?”. Claro está que mi razonamiento fue: “…bueno, por lo que la pagué, qué querías?”

 

Y si, uno piensa muchas veces este tipo de cosas. Por un bajo precio qué más podemos pedir, además de la oferta, ¿una garantía de buen funcionamiento?

A veces los planteos que hacen los fariseos a Jesús pueden resultar engañosos, de hecho casi siempre lo fueron. Por ende, Jesús los saca de su contexto original y ofrece una variante siempre vigente, el amor del Reino de Dios.

 

Las cartas de divorcio, comunes en aquella época, eran la síntesis del pensamiento de la sociedad. Un pensamiento donde el único favorecido para “repudiar” al cónyuge, era el hombre y no así la mujer. En tal sociedad, las posturas eran de lo más variadas. Desde el comprobado caso de adulterio que hacía evidente la falta de amor entre ambos (o al menos una parte de la pareja), hasta casos banales de intolerancia dentro del mismo matrimonio.

 

El planteo de los fariseos es, por sobre todas las cosas, un abaratamiento del amor de Dios ofrecido a la humanidad como Su imagen y semejanza. La pregunta no es sobre lo lícito o no de tal conducta. La pregunta de fondo que Jesús descubre en los corazones de ellos es la posibilidad de interpretar según como les parezca y convenga la ley, en definitiva, pedir y exigir garantías al amor dado por Dios.

Por ende, Cristo los remite al planteo original de las palabras de Moisés. En cuanto somos hijos e hijas de Dios, creados a su imagen y semejanza, y destinados al amor en pareja que se vincula estrechamente a partir de pactos, notas, certificados o el nombre que le queramos dar, no podemos abaratar este ofrecimiento pidiéndole garantías a alguien que nunca nos exigió ninguna de tales para amarnos incondicionalmente.

 

Si la iglesia de Cristo no entiende este significado profundo del amor de Dios, difícilmente podrá acompañar y ayudar a reelaborar las conflictivas de divorcio que se le presenten.

El amor entre dos personas es un enorme salto hacia delante donde la única garantía futura es el amor presente que se tienen, ergo, debemos estar dispuestos también a acompañar los posibles “fracasos” de esos saltos entendiendo que, dichos fracasos son de una u otra manera, fruto del pecado como seres humanos. Un pecado que en la comunidad de la cual sos parte, se perdona y se reconcilia. Caso contrario, no seremos buena lámpara (luz) para aquellos que buscan iluminar y recrear sus vidas como una nueva pareja en Jesús.

 

Por último, cabe entender que antes y ahora, el divorcio, provoca huérfanos en muchos casos, que deben ser atendidos y cuidados. Porque no es lo mismo un padre y una madre para atender un hijo que alguno de estos dos en soledad tratando de educarlo. Por eso no es casual que este relato del divorcio esté estrechamente unido al de los niños yendo al encuentro de Jesús. Son los débiles de la sociedad (mujeres, niños, viudas, huérfanos, pobres y extranjeros) el foco principal y no excluyente de atención del cuerpo de Cristo.

 

Cabe la pregunta de, ¿qué habrá pasado con estos niños a los cuales Jesús abrazó y bendijo? ¿Habrán sido seguidores de él siendo adultos? ¿Les habrán contado a otros esta enorme bendición que recibieron? – tampoco acá hay garantías, aunque si, ciertas certezas que descubrimos por experiencia propia en los caminos de la fe.

Ciertamente que habrá hecho falta una comunidad atenta a esos niños que los siga educando en las palabras del maestro, una familia de fe tierna, comprensiva y contenedora de su propio crecimiento.

 

Cuando como Iglesia ponemos nuestro énfasis en los niños y su educación en la fe, lo hacemos también dando un gran “salto” de esperanza hacia delante. No tenemos garantía alguna que esto que hoy hacemos redunde en un crecimiento de ellos y de nosotros el día de mañana. Lo hacemos en la convicción de que ellos son ciudadanos del Reino y que ahora son Iglesia y parte de la misma.

 

Cristo nos ama sin pedir que seas un Santo o una Santa, sin pedir siquiera que las cosas te vayan siempre bien. Simplemente nos ama y punto.

Así espera Dios que lo amemos y que vivamos amando. Confiando en que solo el amor del Hijo, redime a todo ser humano que se acerca como niño y que espera confiado en la seguridad de recibir la ayuda necesaria en su vida.

Que el Señor nos ilumine cada día para que, como comunidad de fe, seamos reflejo del amor que excede a todos y a todo. Amén.

Audio de la prédica

Próximamente

Texto: Marcos 10.2-16

Predica: Pastor Leonardo Félix

Iglesia Metodista de Almagro (Buenos Aires).

Domingo 7 de octubre de 2018

Orden de culto

Momento de los niños

Próximamente

Detalles

Fecha:
7 octubre, 2018
Hora:
11:00 a 13:00
Categoría del Evento:

Lugar

Almagro Av. Rivadavia 4050
Capital Federal, Argentina
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Teléfono: (011) 4981-4290