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La pertinencia de los tiempos, la magnitud de nuestras acciones

7 abril - 11:00 a 13:00

Almagro Av. Rivadavia 4050
Capital Federal, Argentina

Este texto, el de Betania con Jesús, Lázaro, María y Marta, es de los pocos relatos que encontramos en los cuatro evangelios. Con matices obvios de acuerdo a la teología de cada evangelista y de acuerdo a las comunidades a las que va dirigido, el mismo es un fuerte testimonio del final que se aproxima en este ministerio público de Jesús según Juan lo cuenta.

 

Pensar en tiempo de Cuaresma, es sin dudas, hacer este tiempo de caminata junto a Jesús y sus discípulos. Es dejarnos llevar por él hasta la cruz de la victoria, y al mismo tiempo, acompañarlo en los momentos más decisivos de esta historia.

Si bien, los dos textos que leímos, el de Juan por un lado y el de Pablo a los Filipenses por el otro, son conocidos por muchos seguramente, hay elementos presentes en ambos, que bien pueden iluminar y alentar este camino final a la cruz, este paso previo a la entrada a una ciudad (cf. Con Juan 12.12-19) que lo condena mayoritariamente a la muerte en la Cruz.

Los invito a que veamos este texto, así como el de Pablo, en forma de tres binomios consecutivos que van dando sentido al desarrollo del relato.

 

El tiempo y sus demoras (Juan 12.1-2) Faltaban sólo seis días para la Pascua. Última semana de un ministerio breve pero lleno de frutos para el pueblo de Dios. Casi, como vivir un “tiempo de descuento” para Jesús y sus seguidores.

“¿Qué harías vos si sólo te quedasen 7 días de vida?” Más de una vez hemos fantaseado con esta pregunta o la vimos en alguna película. ¿Qué hacer, en qué dedicar el tiempo?

La Palabra de Dios es un buen ordenador del tiempo que vivimos. Lázaro, quien fue traído a la vida hacía pocos días por Jesús, se haya sentado ahí con naturalidad y aprovechando el tiempo con su amigo. Jesús por su lado, aprovecha este tiempo final de preparación, en la mesa de aquellos que lo aman.

Rara vez asociamos en nuestra vida que, los tiempos donde todo converge y se apresuran las resoluciones de nuestros conflictos más temidos, son tiempos donde encontrarnos con el amor de aquellos que nos han sostenido y pueden hacerlo en ese momento preciso.

Caminar en nuestra vida en los tiempos del Señor es quizás, no encontrar tiempo para muchas cosas que a veces creemos prioritarias pero, el tiempo de amar y disfrutar la vida con aquellos que te sostienen (Te bancan a diario), es un tiempo siempre presente en la Buena Nueva de Jesús.

 

¿En esta semana que empieza, qué cosas faltan por hacer en tu vida?, ¿qué es lo que queda pendiente?

Y en tu iglesia, ¿qué falta por hacer aún?, ¿en qué ocupamos nuestro tiempo cuando estamos en ella?

 

Acciones y Actitudes (Juan 12.3-5). Poder discernir los tiempos que vivimos es lo que, en definitiva, marca el rumbo de nuestras acciones y las actitudes con las que asumimos la vida.

Y por el contrario, actuar “descompasadamente” – fuera de tiempo, provoca actitudes que no nos permiten aprovechar el tiempo de “presente” que da Dios.

Claramente en estos versículos, María y Judas Iscariote funcionan como antagónicos en su sentido pedagógico (catequético diríamos en la Iglesia). Esto es, María, aprovecha para algunos autores, la ocasión para mostrar humildad y obediencia al maestro y amigo de la familia, derramando perfume (muy costoso por cierto) y dejando en esa actitud un amor fuerte hacia el Cristo presente en su hogar.

Por el otro lado, Judas desecha la acción y la actitud de ella y la vive como algo incomprensible. ¿Por qué? Porque tal como lo dice Juan, su mira y objetivo ven otro lugar.

Las acciones que acometemos a diario y las actitudes con las que esas acciones avanzan, desprovistas de la mirada de Jesús en nuestra vida, terminan perdiendo perspectiva. Y algo más que perspectiva, terminan haciendo que, la obediencia a Dios y el seguimiento del discipulado, pierdan su sentido.

El Evangelio, tiende a marcar prioridad en nuestras acciones y la pertinencia de nuestras actitudes.

 

Riquezas y pobrezas (Juan 12.6-8 y Filipenses 3.7-9). Quizás las palabras de Jesús hasta nos parezcan confusas o faltas de solidaridad. Pero justamente, el remate de esta breve conversación tiene que ver con aquello que decíamos al principio y que Pablo afirma una y otra vez en sus escritos.

La pobreza aquí no es un dato secundario, ni tampoco es una resignada alocución de Jesús a una pobreza estructural en este mundo donde ni siquiera, el Dios eterno puede cambiar.

Poder focalizar nuestra prioridad y pertinencia en lo que hacemos y cómo lo hacemos, permite también entender que, la pobreza y sus males, así como la lucha contra esta como un elemento de pecado en el mundo y no querido por Dios (como toda injusticia humana) es algo vital y cotidiano a todo creyente. No es justamente, la ausencia del gesto de María, aquello que paliaría la pobreza de varios. En todo caso, sus discípulos ese día y los siguientes, deberán tener presente a los pobres y no sólo en ese tiempo.

 

Pablo, percibe el cambio de valores en su vida, y logra desentrañar la verdadera riqueza obtenida a través de su contacto con Cristo. Contacto que hace que todo lo demás, parezca “basura”.

El amor, una vez más, vuelve a ser el gran protagonista que permite ubicar los tiempos que nos tocan vivir, las acciones a realizar y las actitudes a tomar. Sin ese amor, parafraseando a Corintios, aún la dádiva a los pobres, es estéril – tal como lo deja ver Judas Iscariote.

 

Tiempo de Cuaresma es volver a descubrir, la pertinencia de nuestras actitudes, la certeza de nuestras acciones y los tiempos que nos tocan vivir. Que esta sea la semana donde puedas caminar cerca de Jesús y dejarte acompañar por él. Amén.

Audio de la prédica

Próximamente

Texto: Juan 12.1-8 y Filipenses 3.7-9.

Predica: Pastor Leonardo Félix

Iglesia Metodista de Almagro (Buenos Aires).

Domingo 7 de abril de 2019. 5º de Cuaresma.

Orden de culto

Detalles

Fecha:
7 abril
Hora:
11:00 a 13:00
Categoría del Evento:
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Lugar

Almagro Av. Rivadavia 4050
Capital Federal, Argentina
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Teléfono: (011) 4981-4290