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El evangelio que contradice tu vida y la rescata

18 marzo, 2018 - 11:00 a 13:00

Almagro Av. Rivadavia 4050
Capital Federal, Argentina

De adolescentes, todos tenemos recuerdos. Una de las cosas que más recuerdo en mi vida, era mi apego a las zapatillas que usaba. Mis padres insistían una y otra vez en que había que cambiarlas y cada tantos meses, la discusión volvía a aparecer. Tenía la extraña sensación que nunca iba a tener zapatillas tan buenas como esas que me habían comprado. Y vos, ¿no tenés cosas que te cuesten dejar?

Volviendo al tema del evangelio y de lo que venimos viendo en estos domingos de cuaresma, uno de los datos que más resaltamos es el hecho que, tanto el dolor y el sufrimiento, así como el amor y los afectos, no son siempre elementos que estemos dispuestos a reconocer en nuestra vida o bien, a vivirlos plenamente.

Vivimos la fantasía que si nada cambia y todo se mantiene (sobre todo los afectos), todo será más fácil o al menos, más predecible sin tanta contradicción. Dato por cierto falso y completamente erróneo.

En realidad, la propuesta del Evangelio como buena nueva en tu vida, tiene mucho que ver con este espacio de contradicción o aparente paradoja que se nos vienen encima.
Hugo Ramonet, comunicador uruguayo, habla justamente de la vida cotidiana como un espacio de contradicción permanente o de paradojas, diríamos nosotros en donde, a veces los datos se contraponen o simplemente no les encontramos sentido.

El texto de Juan es justamente esto, una búsqueda de sentido. Griegos que van en busca de los discípulos de Jesús (Felipe y Andres)[1] para conocer a este maestro que al parecer, ya era más conocido de lo esperado. Un Jesús que versículos atrás, fue ungido como reconocimiento de su realeza y su futuro cercano con un Lázaro que también, es buscado para ser asesinado (Juan 12.9-11).

Por primera vez, el evangelio configura dos datos fuertes y siempre presentes en el testimonio de la iglesia de Cristo, y de los creyentes, a lo largo de los siglos:

  • El seguimiento y la fidelidad a Cristo puede conllevar las mismas consecuencias (el complot para ser asesinados).
  • Los muros de separación entre lo “puro y lo pagano” caen (cf. Con Ef.2.1-11), desaparecen y la buena nueva universaliza la vida (en este caso en el ejemplo de los griegos que buscan a un judío como Jesús). La iglesia, también en su propia vida cotidiana, vivirá estas paradojas hasta el día de hoy.

Y también hay que tomar en cuenta que, por un lado el testimonio fiel y leal a la Palabra que te expone grupal e individualmente a los peores descontentos de tu tiempo – incluyendo persecuciones y martirios -.

¿Cómo conciliar la idea de una vida abundante y plena (Juan 10.10) con la posibilidad de perderla? ¿Cómo explicarnos que para ganar algo es necesario perderlo todo? La realidad de derribar para luego construir nos aterra, mucho más aún que para plantar algo nuevo, es necesario arrancar lo anterior.

No hay que olvidar que este mensaje de Jesús se construye sobre aparentes contradicciones: amar/perder, odiar/guardar la vida.

La fe, efectivamente construye sentido en nuestra vida (algo nuevo y distinto cada día) pero, para eso es necesario dejar lo anterior. No se trata de olvidarnos y hacer de cuenta que no había o existían “esas cosas”, sino dejarlas.

La gran tentación: seguir guardando todo (recuerdos, objetos, tradiciones, pensamientos, etc.) y creer que no perderemos nada, como si nuestra vida fuese un barril sin fondo donde todo cabe todo el tiempo.

Y, por el otro lado, tomar en cuenta que el mensaje se vuelve superador de aquellos que lo llevan adelante. El cristianismo prematuro elabora esto ya en Ef.2.11-22, en donde el muro que nos separaba ha caído. ¿Cómo explicarnos sino que, griegos provenientes de zonas lejanas busquen a este judío?

¿Cómo explicar que, en tiempos donde no hemos hecho esfuerzo alguno por predicar la palabra fuera de las paredes de la iglesia, de todos modos la gente siguió llegando a la misma?

La contradicción que no siempre resolvemos correctamente es suponer que, este “valle de lágrimas” es punto de apoyo para escaparnos (evadirnos) y de este modo, cumplir nuestro seguimiento de Jesús. Hacer de cuenta que lo que nos pase acá poco interesa es seguir negándonos nuestra capacidad de amarnos y dolernos con aquellos que nos necesitan. Y lo que es peor, es seguir negando la idea que, este mundo tiene su príncipe también que se opone abiertamente al mensaje de la Cruz.

Y es esta cruz una nueva paradoja de la buena nueva. Lo que es símbolo de muerte se vuelve signo de salvación. Pero, es necesario que Dios entregue al Hijo en la muerte de Cruz para que esto tenga sentido (lo entrega sí, pero no lo abandona). Caso contrario, Jesús hubiese sido un héroe más del momento. La cruz trae finalmente, reconciliación y resurrección.

La gran tentación: Encerrarnos en las paredes de nuestro templo, o de nuestra propia vida y suponer que todo aquello que se acerque tomará su forma (o la nuestra), sus costumbres, sus afectos y sus modos, sin que nosotros perdamos nada en el intento (y por ende, tampoco ganemos).

Tiempo de cuaresma, es un tiempo en que las paradojas del evangelio te ayudan a caminar con sentido. Tiempo donde la muerte se torna vida y en donde perder tiempo, ganas y esfuerzo por amar y mantener la comunión con otros/as se vuelva ganancia en tu vida. Que este sea tiempo de desafío en tu vida para vivir lo que para otros es locura o simplemente, tropiezo. Amén.


P. Leonardo Félix
Buenos Aires, marzo de 2018.

[1] Casualmente los dos discípulos con nombre griego.

Audio de la prédica

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Texto: Evangelio de Juan 12.20.33 y Jeremías 1.5-10

Predica: Pastor Leonardo Daniel Félix

Iglesia Metodista de Almagro (Buenos Aires).

Domingo 18 de marzo de 2018 – 5º de Cuaresma

Orden de culto

Momento de los niños

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Lugar

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Teléfono: (011) 4981-4290