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Leonardo Félix

Desde dónde miro lo que me pasa, ahí está la diferencia

25 agosto - 11:00 a 13:00

Almagro Av. Rivadavia 4050
Capital Federal, Argentina

 

Recuerdo de cuando era niño, cosas que veía a mis cinco o seis años. Cosas que luego de muchos años volví a ver. Extraña sensación les puedo asegurar; lo que antes te parecía enorme hoy parece algo chico y sin importancia. La gente que antes mirabas para arriba y parecían gigantes, hoy los ves desde un “cara a cara”, ¿nunca les pasó algo así?

 

Sin bien la vista (el poder ver) es algo sin comparación y absolutamente importante (no vamos a discutir semejante obviedad en esta predicación), la misma depende de su propia agudeza, desde el lugar donde se mira y por supuesto, de quién o quiénes miran.

Si bien este relato habla de una mujer encorvada por un espíritu de enfermedad que la tenía a mal traer estos últimos 18 años, la mirada, al igual que el tacto está muy presente en el mismo. ¿O desde dónde suponen uds. que una persona encorvada ve al mundo que la rodea?, ¿cuál es la percepción de la realidad de alguien que sufre y por ese mismo sufrimiento está obligado a ver el mundo desde ese lugar?

 

Les menciono otra persona que también ve el mundo desde un lugar muy particular y que el mismo Lucas menciona capítulos adelante: ¿ya saben de quién se trata? Se trata de Zaqueo  (Lucas 19), que de tan pequeño en estatura, tenía que estar arriba de un árbol para ver pasar a Jesús.

Esta enseñanza de hoy se cierra y concluye con dos parábolas más que conocidas como son el “grano de mostaza” y la “levadura” en la masa. También éstas, juegan un papel importante para entender lo que estamos analizando.

 

Como todo texto de fe, esto que hoy compartimos tiene también, muchas posibles miradas, muchas maneras de ver un mismo hecho. Los invito a ver algunas de esas posibles miradas.

 

 

Desde la mirada (o visión) de la ley judía: quizás el lugar más áspero donde pararse, ¿verdad?  Un lugar dónde Jesús claramente contrapone la enseñanza de la observancia del sábado y su ritualismo, frente a la necesidad de aliviar en el sufrimiento a una mujer que como tal, había sido desplazada de la protección “social” y “jurídica” de su tiempo.

Si bien este nos parece un dato simple y elemental, no siempre se presenta en forma aislada y “pura” para que pueda ser reconocida. ¿Por qué digo esto? Porque justamente esta crítica que Jesús levanta contra los “legalistas” de su tiempo lleva “enganchado otro argumento fuerte que el mismo Lucas recoge en su evangelio. Esto es,

 

Desde la mirada (o visión) espiritual: su enfermedad no amerita en el momento un exorcismo (como vemos con otros casos dentro del evangelio), pero no por esto se deja de reconocer la potestad que ha tomado de su vida el mismo Satanás, que desde los últimos 18 años, la aflige con este dolor y encorvamiento sobre su espalda. Esto es algo que necesita ser “desatado” diría nuestro Señor, para que ella recobre la plenitud de su vida y lo que le pasa. Aquí se agrega un dato profundo, y de alta valoración para ella (como lo fue en la vida de Zaqueo): ella, en tanto hija de Abraham, y por ende de Dios mismo, merece y necesita ser curada de sus dolores.

No es el marco jurídico y social el que otorga los méritos en este caso, de quién merece y quién no, es la filiación con el Padre aquello que devuelve sanidad y recupera dignidad para la persona.

 

 

Por último, y no por eso menos importante, los discípulos de Jesús en ese tiempo, y ahora también, debemos recordar que estas miradas no son complementarias o negadoras la una de la otra. Quien reconoce el accionar decidido de Satanás en medio nuestro, en medio del pueblo de Dios, robando miradas, dignidades, contactos, sanidades y otros talentos dados por Dios, no puede menos que denunciar el prejuicio social y la injusticia de su tiempo contra los más débiles. Practica esta que se lleva adelante en grandes sectores de la sociedad con total naturalidad. Parafraseando a Wesley diríamos que todo cristiano que ve su vida desde una “santidad personal”, no puede menos que reflejar esa mirada en una “santidad social”.

 

Suponer que la gente recobra su mirada de la vida y la esperanza en Cristo, con un solo aspecto de estas miradas, es dejarlas mirando el “piso” como si aún viviesen encorvadas. Por esto mismo, el remate de la historia de la mujer son estas dos pequeñas parábolas del Reino que se empieza a mover en medio nuestro.

 

Quien no mantiene su comunión con Dios desde la oración, la lectura diaria de la Palabra y su estudio, y la comunión con sus hermanos, difícilmente entienda el sentido de su compromiso social más allá del voluntarismo que lo mueve a hacerlo[i].

Solo desde la plena convicción de la santidad que Dios da a su pueblo, y desde la seguridad de saberte su hijo e hija, es posible entender el significado simple y valido del grano de mostaza y de la levadura que, sin importar lo insignificante de su tamaño y proporción con respecto al medio que los rodea, bastan y sobran para transformar la realidad que los rodea. Para cambiar caminos torcidos, en sendas rectas de amor y justicia. Amén.

 

 

Leonardo D. Félix

Agosto de 2019. Buenos Aires.

 

 

[i] Al decir de un conocido dirigente gremial en Argentina como Agustín Tosco: No sólo lucha contra la injusticia quien la padece, sino también quien la comprende”

Audio de la prédica

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Texto:

Predica: Pastor Leonardo Félix

Iglesia Metodista de Almagro (Buenos Aires).

Predicación Almagro. Domingo 25 de agosto de 2019. 11º de Pentecostés.

Orden de culto

Detalles

Fecha:
25 agosto
Hora:
11:00 a 13:00
Categoría del Evento:
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Lugar

Almagro Av. Rivadavia 4050
Capital Federal, Argentina
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Teléfono: (011) 4981-4290