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Contame ¿Qué ves en medio de la pandemia?

19 abril - 11:00 a 13:00

En comunidad desde casa Argentina


“Dios ha resucitado a […] Jesús, y de ello todos nosotros somos testigos” (Hechos 2:32)


Bienvenida e Invocación

Queridas hermanas y hermanos ¡Buenos días a todos! Somos Pueblo de Dios, somos testigos de la luz de Cristo que rompe toda tiniebla. Por eso mismo, hoy más que nunca, nos reunimos en espíritu a través de este medio.

Para los cultos, al igual que para otras ceremonias y actividades es muy importante que nos preparemos…Así que busque allí en su casa una biblia, un trozo de pan y una copa con vino o la bebida con la que podamos celebrar luego la Santa Cena de comunión. En la Biblia, para aquellos que quieran seguir la lectura, busque los pasajes: Salmo 16, Juan 20:19-31 y 1ra carta de Pedro 1:22-25. Y si sabe la letra de las canciones… ¡Cántelas con nosotros allí donde se encuentre!


Alabamos juntos

¿Ya está, ya se ha preparado? Seguimos siendo Iglesia, aún en la distancia física, para afirmarnos a nosotros y a todo el mundo, que Cristo, El Señor, ya resucitó. Así lo cantamos juntos con la guía de Adriana, Roberto y Lucas Ciorciari.

Canto: “El Señor Resucitó” (Roberto, Adriana y Lucas Ciorciari)

Esto es lo que celebramos juntosy nos provoca tanta alegría y esperanza que nos da ganas de compartirla con otros y otras que se van sumando. Por eso, ya sea que sea miembro de esta congregación o que se sume por primera vez, sé bienvenido, sé bienvenida. Por eso, danos tu mano, que sea este un espacio donde puedas encontrar gozo, paz y amistad. Expresémoslo cantando «Es por su amor que estamos aquí, reunidos hoy, dame tu mano, se bienvenido, alaba a Dios

Canto: “Es por su amor” (Cecilia, Federico y Facundo)


Lectura del Salmo 16, Compartimos motivos de gratitud y oración

Qué bueno que podamos tener este tiempo para dar gracias por todas las cosas que el Señor, nuestro Creador, nos da. Un tiempo que nos ayude a reconocerlo a nuestro lado, y a recordar que él jamás nos hará faltar nada. Que esta gratitud por la generosidad del Señor inspire nuestra propia generosidad, para quienes nos rodean, en casa, en la ciudad, en el país y el mundo que habitamos. ¿Qué cosas vivimos en esta semana y podemos agradecer hoy? Reconozcamos que el Señor es nuestro Dios, a él le agradecemos. No hay ninguna dificultad que para él sea imposible… Sí…a usted, a vos…también esa dificultad… también eso que pensás que es imposible, que no tiene solución, que lo pensaste mil veces y no sabés más cómo hacer… Ponelo a los pies del Señor, porque lo que a vos te pase no le es ajeno a Él. Pidamos que nos enseñe a dejar en él aquellas cargas que nos agobian. Si Cristo resucitó… es para que no pasemos más penurias, hermanos. Pensemos, oremos, meditemos en esto mientras adoramos. Primer cantaremos «Santo, santo, santo, mi corazón te adora, y luego hacemos silencio, cerramos nuestros ojos y escuchamos otro canto que hemos preparado.

Canto: “Santo, santo, santo” (Denise Dekker)

Canto: «En tus ojos…» (Micaela Tumini)


Lectura del Evangelio de Juan 20:19-31 (Marcela Ávalos)

Escuchamos el mensaje de nuestro Pastor Leonardo Félix, por quien oramos pidiendo lo ilumine y conduzca en este tiempo. Y pedimos que su mensaje sea semilla fecunda en cada uno de nosotros.


Mensaje

“Contame ¿Qué ves en medio de la pandemia?”, por el Pastor Leonardo Felix.

Sigamos de cuarentena y cuidándonos de este modo y aprovechemos el tiempo, que mejor que con la vida del Resucitado. Imaginate que estas parada o parado en la intersección de dos grandes avenidas en cualquiera de nuestras ciudades, ¿cuál sería la señal más adecuada para evitar accidentes? (un semáforo por ejemplo, un agente de tránsito, ¿o qué más?). Frente a enormes ventanales que funcionen de puertas, ¿cuál sería la señal más clara para evitar chocarlos distraídamente? (un cartel pegado en ellos, ¿alguien que nos avise?). Para recordar a los muertos de un accidente, guerra o catástrofe en determinado sitio geográfico, ¿cuál sería esa señal adecuada? (cruces quizás, placas de bronce, etc.)

Toda señal, obedece inevitablemente a una “convención” cultural que hagamos de lo que significa para nuestro tiempo, nuestro idioma y la edad de las personas.

Frente a la tumba vacía, ¿cuál sería la señal más indicada para anunciar allí mismo, que hubo resurrección? (si, ya sé lo que estarán pensando: quizás la cruz vacía también).

¿Curioso verdad?, lo que parece tan claro para nuestra fe, no lo es al momento de identificarlo, “marcarlo” o simplemente “señalizarlo” (hay muchas señales que, como la cruz, pueden ser interpretadas en sentidos opuestos).

Los creyentes en la resurrección, y me encanta pensar que vos y yo somos de ese tipo de gente, de las que creemos que la Resurrección es un hecho cierto e indudable, somos herederos de una gran cantidad de signos y señales, tal como lo muestra Juan en el evangelio pero, somos herederos también, de las promesas dadas por Dios a sus hijos e hijas. Promesa dada en su Escritura.

Y si promesa, entonces también, palabra por cumplirse, palabra de la cual adueñarse y tomarla como propia. ¿Qué tan propia es para vos esta frase?: “Como me envío el Padre, así yo los envío” (vers.21), ¿hasta qué punto te haces dueño de esta promesa?

La respuesta en realidad, es simple: Te adueñas en la medida que estés dispuesto a aceptar y encarnar lo que esto significa. Dato que nunca es menor cuando las palabras son dichas por Jesús, en este caso resucitado ya y vencedor de la muerte.

Como nuestra fe es una fe “escritural” en tanto nuestro Dios se revela en un cuerpo escrito que es la Biblia, esta es una “medida” (mayor de la que pensamos habitualmente) y con sus propios parámetros. No da lo mismo creer de cualquier modo en la Resurrección porque la Palabra escrita no lo explica de cualquier modo o en cualquier forma. Por ende, la frase del versículo 21 a la que hacíamos referencia, tiene sus propios parámetros para ser “encarnada” en nuestra vida. Te menciono los tres más elementales y vos seguramente, vas a encontrar muchos más:

  1. debe haber Aceptación de la frase enunciada. En la Biblia no es nada más que darla como correcta gramaticalmente; aceptar es confesar al estilo de Marcos (vers. 28-29) que Jesús es Tú Dios y Tú Señor, ergo, saberse bienaventurado en esto como iglesia de Cristo ya que la experiencia post-pascual del Cristianismo es justamente, No ver y así y todo, creer y aceptar.
  2. debe haber Obediencia a los hechos presentados. La Fe no es solo lo que logras entender o justificar empíricamente. Se trata de ver esas marcas de clavos en quien antes creías muerto y que ahora, aunque no sepas como, está vivo. Quien acepta la tarea encomendada, la obedece, aunque no siempre pueda explicarse el porqué de ciertas situaciones y condiciones dadas.
  3. debe haber plena consciencia de la Autoridad que se ejerce en función de las promesas recibidas. La gente que no es consciente de esto, vive con desprecio y con superficialidad el “servicio del perdón” a otros y otras. El perdón en Cristo construye relaciones, marca entendimiento y posibilita diálogos que de otro modo serían imposibles.

El negar el perdón, y hacer que el otro cargue sus pecados a cuestas es una decisión de peso en la fe. Es un gesto “profético” de denuncia y anuncio en los hijos de Dios que exige igual coherencia y fuerza en el testimonio.

También tené en cuenta que, estos parámetros también son fundamentales para la vida de la iglesia a lo largo de los siglos:

  1. Una iglesia que creció sin ver, pero que fue bienaventurada porque de todos modos creyó.
  2. Una iglesia que aunque las cosas planeadas salgan de otro modo al esperado, de todos modos, obedece a Cristo.
  3. Una iglesia que aunque esté rodeada de signos de muerte en el medio en el que vive, anuncia con autoridad que la vida dada por el Cristo resucitado, puede más que cualquier muerte que la rodee.

Nunca olvides esto, solo se ejerce autoridad sobre aquello que se obedece, y solo se obedece aquello que se acepta y confiesa. Amén.


Pedimos perdón por nuestras faltas

Y que allí donde estemos, podamos pensar en este mensaje. Aun cuando podíamos salir y hacer nuestras vidas normalmente, teníamos mucha dificultad en poder entender lo que pasa alrededor nuestro, especialmente la realidad de aquellas personas que pasan dolor, sufrimiento y dificultad para conseguir cosas indispensables para subsistir. Tenemos mucha dificultad como humanos y como sociedad para poder encanar la solidaridad y la fraternidad que necesitamos para que TODOS podamos vivir una vida plena y abundante. Por eso, le pedimos perdón al Señor, y también entendimiento, para que nos pueda iluminar y hacer nuestros corazones tiernos. Así como él nos perdona a nosotros, llevemos nosotros la mano protectora a quien lo necesite.


Compartimos la Cena del Señor

Y así, con oración y con recogimiento, nos preparamos para compartir el pan y el vino que hemos preparado para seguir en comunión. Recordamos lo que dice la Palabra en el libro de 1ra de Corintios 11:23-26: “Porque yo recibí esta tradición dejada por el Señor, y que yo a mi vez les transmití: Que la misma noche que el Señor Jesús fue traicionado, tomó en sus manos pan y, después de dar gracias a Dios lo partió y dijo, ‘Esto es mi cuerpo, que muere en favor de ustedes. Hagan esto en memoria de mi’. Así también, después de la cena, tomó en sus manos la copa y dijo ‘Esta copa es la nueva alianza confirmada con mi sangre. Cada vez que beban, háganlo en memoria de mí’. De manera que, hasta que venga el Señor, ustedes proclaman su muerte cada vez que comen de este pan y beben de esta copa.”


Envío

Dice el Evangelio en 1ra Carta de Pedro 1:22-25, “Pues ustedes han vuelto a nacer, y esta vez no de padres humanos y mortales, sino de la palabra de Dios, que es viva y permanente. Porque la Escritura dice: «Todo hombre es como hierba, y su grandeza es como la flor de la hierba. La hierba se seca y la flor se cae, pero la palabra del Señor permanece para siempre.» Y esta palabra es el evangelio que se les ha anunciado a ustedes».

Y así como el pan muere en favor nuestro, que la semilla de nuestro señor florezca como las flores lo hacen en la Primavera. Aún en este otoño que recién comenzamos, sepamos que hay vida latente. Así lo recordamos con este canto de Juan y Mónica, con el que nos despedimos hoy, pidiendo al Señor nos bendiga y conduzca en esta semana.


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Queremos recordarles que aquellos hermanos y hermanas que precisen ayuda para hacer llegar sus diezmos y ofrendas lo pueden hacer escribiendo a mayordomia@almagroconjesus.org o leyendo el instructivo que está publicado haciendo clic aquí: https://www.almagroconjesus.org/ofrendas/ allí hay también un teléfono para quienes prefiera esa vía.

Recordando el Salmo 16, que leímos más temprano, decimos que ofrendar es una oportunidad de poder agradecer al Señor lo mucho que él nos da, y como Iglesia nos permite seguir funcionando y trabajando en Su obra.

Les sugerimos visitar frecuentemente nuestra web, www.almagroconjesus.org , así como también nuestras redes sociales, nos pueden encontrar en Facebook, Twitter, YouTube, Instagram y Spotify. Ahora sí cantamos para despedirnos.

Canto: “Bellas flores guarda el bulbo” (Juan Daniel Vicente y Mónica Giglia).



Detalles

Fecha:
19 abril
Hora:
11:00 a 13:00
Categoría del Evento:
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