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Cambios que debemos asumir

30 octubre, 2016 - 11:00 a 13:00

Almagro Av. Rivadavia 4050
Capital Federal, Argentina

Predicación Central de Buenos Aires. Domingo 30 de octubre de 2016. 24º de Pentecostés.

Texto: Lucas 19.1-10

¿Cuánto estarías dispuesto/a a cambiar en tu vida?, ¿hasta qué punto estarías dispuesto/a a dejarte cambiar en la fe? – ¿y si tu vida estuviese en juego, cuánto más cambiarías?

Las últimas semanas en nuestro país se vieron desbordadas, al igual que los meses anteriores, por la relevancia de los “femicidios” (asesinato de mujeres en el contexto de una cultura patriarcal y machista, tal como lo definen varios decálogos de Periodistas y juristas a nivel internacional, recordando que este término fue acuñado en la década de los 80 en México). Tal fue el cuadro de preocupación social que lo que comenzó como un paro nacional de mujeres el pasado miércoles 19 de octubre y su convocatoria terminó siendo un evento a escala mundial en 48 países del mundo.

Evidentemente, al decir de Dora Barrancos (prestigiosa investigadora de CONICET y parte de su junta directiva a nivel nacional) “algo tiene que cambiar para que esto no siga en avance sobre la vida de las mujeres”.

Y no se trata de desmerecer la vida de unos sobre otras, sino de atender el caso puntualmente en donde, víctimas del machismo, por más que los varones también la suframos, la exposición del cuerpo y sus vidas, es de las mujeres. Cambiar el eje de discusión en este caso y no poder visualizarlo sería como tener una casa incendiándose frente a nosotros y comenzar a echar agua a las casas vecinas bajo el argumento de “todas las casas son importantes”.

En Lucas, la historia de Zaqueo y Jesús es un buen ejemplo de cosas, prácticas y realidades que deben cambiar para que la vida no esté en peligro.

A su vez esta historia, la podríamos dividir en cuatro puntos y un tema que le es fundamental: perdón, arrepentimiento, cambio y gozo1.

Lo perdido, no siempre está oculto (1 y 10). Muchas veces creemos que lo que se pierde es porque está siempre en lugares recónditos donde ni siquiera vemos. Lo cierto es que, la pérdida de algo se puede dar en tus propias narices y tenerlo al frente sin poder individualizarlo. Jericó es punto conocido pero no por eso destinado a la salvación de parte de Dios (según creen los judíos en ese tiempo). Esos eran lugares donde los “santos” ni siquiera tenían que andar, ni siquiera pisar. Si hoy en día la gente habla con menosprecio de muchos lugares y barrios los cuáles ni siquiera pisaría (porque “roban”, son “esto y aquello”), tanto más en los tiempos de Jesús, en donde el mundo por salvar, era chico y acotado a una geografía determinada.

La fe no reconoce tu lugar de nacimiento como un punto importante en el cual fijarse. En este caso, sin importar donde hayas nacido, Jesús quiere conocerte. ¿Vos crees que esto es así? – ¿o seguís suponiendo que según donde se nace hay más o menos oportunidad de conocer a Jesús?

Ahí también, hay hijos de Dios (2 y 9). Siguiendo el razonamiento anterior diríamos que, si ni siquiera me doy el tiempo y la oportunidad de ir a esos lugares “marcados” por la sociedad, mucho menos aún, sospecharía que en esos lugares vidas “pecadoras” como las de Zaqueo, jefe recaudador de impuestos y por ende, como el mismo admite más adelante, no del todo honesto con sus ganancias, merecen ser rescatadas por Dios mismo porque también hay necesidad de Dios en sus vidas.

¿Vos crees que hay gente que merece más que otra para conocer a Jesús? ¿de qué depende conocer a Jesús? De tus ganas como con Zaqueo.

Lo pequeño y mezquino, se vuelve grande y generoso (3 y 8). Esto es algo que solo Jesús podía hacer. La pequeñez de Zaqueo es un símbolo y metáfora con la cual el evangelio articula el cambio. Puesto de pie, sin subirse a ningún privilegio o mirador particular, Zaqueo habla de su cambio, de las medidas que tomará de ahora en más. Comparte con los demás su confesión no solo de lo que va a dar, sino de la devolución cuadruplicada de todo lo que se llevó deshonestamente, tal como la ley lo indica.

Jesús te confronta no sólo con el lugar donde vivís, la familia de la que venís, sino que también te confronta con tu propia historia y con aquellas cosas que más te avergüenzan. Para qué, justamente para que puedas cambiar.

A la vista de todos, a manera de testimonio (4 y 7). Zaqueo corre por delante de los demás. Su acción no es hecha en la noche, o en forma oculta, de hecho el evangelio re-vela todo lo que está oculto (tal como Jericó, tal como Zaqueo) y lo pone de manifiesto. Jesús asume este riesgo y permite que otros hablen mal de el porqué se junta con gente que no vale la pena. Jesús juega esto por vos también, y tiene algo que es conmovedor para que lo sepas: Nunca rechaza a nadie que lo busca de corazón.

¿Podés creer esto? ¿Estás dispuesto a buscarlo de ese modo? Acordate que Jesús no te rechazará en ningún momento.

La buena y Gran Noticia: En Cristo hay perdón (centro teológico de los vers. 5 y 6) Tanto Zaqueo como Jesús comparten la “necesidad” de verse, del estar el uno con el otro. Hay necesidad de salvar por parte de Dios a aquellos que ama, hay necesidad de ser salvados por parte de la humanidad.

Con la historia de José y sus hermanos pasa lo mismo. Hay necesidad de verse, de encontrarse, de continuar la historia juntos.

Nuestras vergüenzas frente a lo que no queremos asumir a veces son tan grandes que tenemos ganas de salir corriendo y que nada de lo demás exista pero, Jesús te hace rearmar tus propias historias y les da sentido nuevo.

Jesús logra cambios en tu vida, y lo hace confrontándote con tus propios hábitos, tus propias tareas cotidianas. Saber que la fe re-vela nuestro estado de pecado como en Zaqueo, no es final, sino principio de la relación con el Señor.

Saber lo que está mal, es querer dejar que él nos cambie (arrepentimiento), por ende, dejar que El te transforme y de este modo, asumir como en la historia, el regocijo de saber que Jesús va a tu propia casa a ser parte de tu vida.

Nunca dejes de preguntarte cuánto estás realmente dispuesto/a a dejarte confrontar por Cristo, por más arraigados que estén los mecanismos culturales en tu vida, esta es una decisión que siga estando en tus manos.

Defender la vida, es algo que en el evangelio no tiene excusas y en particular, la vida que está más vulnerable y precarizada, esto sigue siendo prioritario. Amén.

P. Leonardo D. Félix
Buenos Aires, octubre de 2016


1Siguiendo una estructura gramatical concéntrica de la temática de los 10 versículos, nosotros podríamos hacer esta división. A – A´ representado por los v.1 y 10, B – B´ con los v. 2 y 9, C – C´ con los v. 3 y 8, D – D´ con los v. 4 y 7 y su centro de sentido en los versículos 5 y 6. sobre esta estructura hacemos el presente análisis.

Detalles

Fecha:
30 octubre, 2016
Hora:
11:00 a 13:00
Categoría del Evento:
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Lugar

Almagro Av. Rivadavia 4050
Capital Federal, Argentina
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